domingo, 1 de agosto de 2010

Del oasis TIC a un bosque TIC

Durante todos estos años son muchos los centros en los que sólo ha habido un pequeño oasis TIC.

O dicho de otra forma, una única aula TIC.

Recientemente, con el plan Escuela 2.0, que curiosamente no se llama igual en todas las comunidades españolas, desconozco con qué fin, en vez de un oasis, de pronto hay un bosque de TICs. Pero no es un bosque uniforme. Tiene sus claros.

Por ahora, uno de esos claros es la Comunidad de Madrid, la comunidad en la que me encuentro.

Pero no voy a hacer un artículo de protesta. Ya me cansé de protestar.

Más bien voy a contar una anécdota.

Hace unos días tuve la oportunidad de tener en mis manos uno de esos portátiles que han ¿regalado? a una alumna de 6º curso en la comunidad autónoma andaluza.

Pregunté a la alumna propietaria del mismo sobre lo que habían hecho desde su entrega allá por febrero... La repuesta fue un: "Pues no sé. Pero a veces no funciona bien. Bueno sí; algo hemos hecho".
 
Cuando le pregunté cada cuánto tiempo usaban el portátil, la respuesta también fue un soso: "Más o menos, en un día de la semana".

No quise seguir y me dediqué a mostrarle un par de entretenidos truquitos.

Poco después, el padre resaltó especialmente que algunos vídeos de algunas páginas se paraban de vez en cuando, incluso en casa. Conozco los motivos de que eso pueda ocurrir, y hasta algunas formas de prevenirlo, pero... ¿tan importante es?

En ese momento, me vino a la memoria mi última experiencia con las TIC. Con sólo un aula TIC para el centro me las ingenié para utilizarla en torno a unas 3 ó 4 sesiones semanales de media durante el curso. Y los alumnos se inscribieron en el aula virtual del centro, en la que, sin grandes pretensiones, y sin apenas necesidad de reproducir vídeos, disfrutamos de algunas vivencias web 2.0 bastante interesantes. Dicha experiencia, poco a poco, tomó forma e incluso fue aceptada para ser presentada en una comunicación de 15 minutos dentro de las jornadas IntegraTIC del CRIF "Las Acacias".

En cierto modo, en ese momento, tuve la impresión de que mi oasis TIC del centro era un frondoso bosque TIC; y el que inicialmente parecía un bosque TIC, se convertía en una especie de paupérrimo oasis con escasa agua.

Siempre he tenido la sensación de que de nuestro pequeño oasis TIC del centro casi nadie ha bebido como realmente se podía beber.

Pero, por otra lado, parece que la abundancia de ultraportátiles tampoco es garantía de frondosidad educativa con TIC.

Se precisa de alguien dispuesto a usarlos. Sí, también de equipos que "no fallen".  De formación. De tiempo. Y de mucho más, como de una legislación educativa que fomente el uso de las nuevas metodologías dospuntoceristas, por llamarlas de alguna forma. Por ejemplo, ¿nos sigue valiendo en este sentido la misma forma de evaluar y de valorar el rendimiento? Parece que no mucho. ¿Sabemos qué podemos y no podemos hacer con l@s alumn@s en la web y qué autorizaciones y permisos se requieren? Otro caballo de batalla que no pocos aclaran bien o al que tampoco hay mucho interés por hincarle el diente. Hay una importante laguna normativa sobre el uso "práctico" de la web 2.0 educativa con alumn@s menores.

Pero volviendo al tema de inicio. ¡Ya quisiera para mí esos miniportátiles! Aunque sé que tampoco podría sacarles el provecho que se merecen en unas circunstancias de enseñanza en las que, qué le vamos a hacer, el libro de texto es el rey. Y en las que la forma de evaluación es fundamentalmente tradicional, que es a la que más estoy acostumbrado y de la que puntualmente intento ir distanciándome cada vez un poquito más.

Pero aún en esas circunstancias, seguro que sacaría mucho más provecho del que intuí se había sacado a ese ultraportátil verde  extraído de un rincón acolchado de una magnífica mochila verde repleta de... libros de textos.

¡Qué mal repartidas están las TIC!